Tumbada en el poyete sin barandilla, una ojeada al Arco de Sta María y a la Catedral iluminadas. Un vistazo a la ¿Catapa?...tengo que preguntarle ese nombre a Ana.(Ya lo hice, CANOPIA)…La corona de hojas y ramas entrelazadas de los plátanos del Espolón, una selva en nuestro imaginario visto desde lo alto del balcón sin barandilla…luego solo las estrellas. No hay nada mejor que una noche de verano en Burgos, julio en tirantes, el olor de la flor del tilo repartido por toda la ciudad…recuerdos que despiertan de mi niñez. Pero ya estoy mirando las estrellas. El cielo de Burgos permite que brillen aun, no demasiado veladas por las luces de la ciudad.

Estaba pensando, ¿qué me dicen las estrellas? Y una saltó pizpireta, cruzando el cielo solo para mi y yo, sin perder mucho tiempo, he pedido mi deseo: ¡QUIERO DISFRUTAR EL PRESENTE! salió así, tan veloz como la estrella, de modo que he sonreído. Luego he añadido: TRAIGA LO QUE TRAIGA y, al ratito, también he sonreído, tardé solo un poco más en aceptarlo. He terminado mi petición diciendo: PERO, ¡¡¡SERÁ BUENO CASI TODÍSIMO!!! ahí mi sonrisa era amplia y confiada…no siempre pasa.

Me he puesto a escribir esto y a dibujar todo lo que veía y sentía y aquí estoy, sonriéndole a mi boli. Ojala en mi alma haya cajones repletos de papeles blancos y muchos bolis para que nunca se me olvide lo todísimo que me espera.

Si es que tiene gracia este apunte, es por haberlo hecho iluminada tan solo por la noche y apoyada en este balcón sin barandilla ni red en el que se pinga la vida...