Una preciosa historia de Béatrice Rodriguez que comienza así:
Érase una vez un cuento sin letras que se dejaba inventar a nuestras anchas, tan solo con los
dibujos y la imaginación...¡nos lo inventamos dos veces!

Érase un zorro ladrón al que pusimos de nombre Piñón...

Porque estaba hecho con material reciclado.

El cartón era de cajas de galletas y recortes de las sobras de otros tallerzuelos.

Las piñas las robé un día en el pinar, el suelo no se enfadó.

La galletas me las había comido yo
¡Jajajajaja!

¿Pues no se están riendo los muy canallas?...¿serán sus galletas más buenas que las mías?
















































