
Todo comienza con una entrada llena de telarañas
Fachada antes...
El rincón de barrer a medio pintar
Aquí es donde ha ido a parar Malabaro, salta del pincel a la mesa, aunque aun se muestra un poco tímido al público.


Haciéndo estanterías, un montón de caballetes a la izquierda para mis futuros alumnos

ya bastante acabadito

ya bastante acabadito
Tachán, en estas mesas, junto con los caballetes, caben entre 6 y 10 alumnos, (cada vez), solo faltan las sillas.


El local había sido un supermercado, este rincón era la cámara frigorífica, limpié y limpié y volví a limpiar
Pinté y pinté y volví a pintar
Este es ya el alma-zen después de quemar un paquete de sándalos, realizar varios rituales purificadores y consultar a un psicólogo argentino experto en estados anímicos arquitectónicos.

Detalle ANTES
DESPUÉS
Y se celebró con unas viandas y comenzando la primera parte del incio del cuadro que nunca se acabará, es un cuadro vivo y todo aquél visitante que lo desee, puede añadir, intervenir o interactuar en él, que sepa que las viandas se las comieron, pero habrá té.

Los amiguetes iniciadores, apoyo y ánimos. Nunca están todos...