28 abr. 2013

De vuelta en la Feria del Libro


Creo que me nació alma de mano, acaso deje a Madame Bobá contar el cuento en el Pintacuentos de la Feria del Libro.
El cuento será "El encinar de Casicasi",  lo he ensayado con acento francés y tiene su cosa. La historia la inventé de un hecho real, fíjate como fue: un amigo escuchó la noticia en la radio y como le pareció curiosa, me la contó a mi...así es como se inventan los cuentos, digo yo, de boca en boca y hasta donde dé la imaginación. Bueno, pues resulta que...y ojo! que esto es una "sinápsis" o "simposio"...un momento, voy al santo Google que ahora no me acuerdo concretamente del palabro. ¡¡sinopsis, joé!, si es que me meto en el pellejo de Madame Bobá o del mismísimo Mario Netto y se me va la mano! Trata de un encinar que enferma, sí, tiene tinte ecologista...y trata de unos herrerillos que se comen a los gusizampos como si fuesen gominolas.
Ecologista y aun diría más, con muchísimas ganas de transmitir a los niños que porfa porfa, sean conscientes y amorosos con la Madre Tierra, el mundo es suyo!! Del cuento no cuento más, venís a verlo si queréis. Pero sí digo que, después, harán un dibujo sobre lo que más les sorprendió, aunque en algún momento pienso meterles el palabrejo Ilustración en vez de dibujo y por supuesto...no les diré que lo miren en el santo!, que estamos en la Feria, jolín! les explicaré que son esos preciosos colores y formas que se muestran en los Libros. Luego crearemos entre todos un gran BOSQUE mural, multicolor.
Logicamente no tengo fotos del evento porque ha sido el jueves que viene, 2 de mayo concretamente, en la carpita de la Feria de 18 a 20, pero dejo alguna foto del taller que hicimos el año pasado, un cuentote gigante titulado Menudo Cuento.












11 abr. 2013

Ilustración~Revista "Corazonadas" ICICOR. Nº10





Las palabras del corazón
Los alumnos que acudían a una escuela de escritores decidieron que la palabra más bella en castellano era recordar. Procede del latín “cordis” y, si buscamos su etimología, quiere decir: volver a pasar por el corazón. Es una explicación generosa, porque nos sugiere que la memoria está en nuestro corazón y no en la mente. Hasta sus entrañas nos acercamos para hurgar y traer al presente a aquellos que partieron y que viven en nosotros. Recordar es algo así como despertar. De hecho, en algunas zonas rurales aún se puede escuchar “me recordé sudando”, refiriéndose a cuando alguien se despierta, intranquilo, a media noche.
Aún hoy, casi sin quererlo, determinamos nuestra vida por el estado de este órgano que, como el pensamiento, no descansa nunca. Se nos parte el corazón cuando estamos tristes; si algo nos conmueve, nos toca el corazón. También suponemos que el corazón del codicioso nunca tiene reposo, nadie duda de que el corazón que siempre ama permanezca joven, hacemos de tripas corazón cuando algo sale mal y estamos convencidos que las palabras del alma proceden del corazón.
No es extraño escuchar “me saltó el corazón” o “el corazón se me sale por la garganta”. No le falta razón a quien da este sentido saltador al corazón, debido a los esfuerzos que realizamos o las emociones que vivimos. Porque si los romanos llamaron al corazón “cordis”, fue porque se formó a partir del griego “kardia”. A su vez, el vocablo griego provenía de la raíz prehistórica indoeuropea “kerd”, que significa “saltar”.
Saltamos de kerd, kardia, cordis, corazón y alcanzamos cordial y concordia. Aunque nada mejor que finalizar con un acuerdo, porque arranca del corazón y significa armonía entre las partes .